domingo, 16 de octubre de 2011

Brujita acaramelada


Brujita acaramelada, originalmente cargada por Noia Land.

A esta brujita, le encantan los caramelos, de todas las formas y todos los sabores, los pastelitos, las piruletas, las galletas y los mazapanes, por eso espera todo el año a la noche de Halloween para hacer acopio de provisiones para el invierno.

lunes, 3 de octubre de 2011

La novia de Frankenstein


La novia de Frankenstein, originalmente cargada por Noia Land.
Esta cabecita llevaba más de un año pidiéndome a gritos un cuerpo desde la "bolsita de las cabezas de madera cortadas", por fin me he animado, y he aquí esta pequeña novia. El pelo es de fieltro modelable, y estoy muy contenta con como ha quedado porque es un material que no termino de dominar.

Como se sentía un poco sola le he tenido que hace una hermana mayor  para que le haga compañía.
 La novia de Frankenstein.

Y parece que se llevan a las mil maravillas.

 Novias

sábado, 1 de octubre de 2011

Sombrero seleccionador


Sombrero seleccionador, originalmente cargada por Noia Land.

Aquí mi pequeño homenaje a la saga de Harry Potter: una miniatura del sombrero seleccionador ¡Cómo me hubiera gustado que rebuscara dentro de mi cabeza! ¿Qué escogería para mí? Desde luego ¡Slitheryn no!

Estaba en la universidad, cuando cayó en mis manos el primer volúmen de Harry Potter: "Harry Potter y la piedra filosofal". Lo cogí con la desconfianza que me suele acompañar cuando abro las tapas de un libro tan vendido. Imagino que me preparo para una decepción, pero, lejos de desilusinarme, me enganchó de tal manera, que, al día siguiente, estaba en la puerta de la librería, esperando que abriera, para hacerme con "La cámara secreta". Supongo que más que nada, lo que me encandiló, fueron todas esas referencias a diverdas mitologías que contiene a puñados, que me transportaron a otros libros que tenía casi olvidados, y, a su vez, es capaz de crear un universo propio tan potente y mágico en el que es inevitable sumergirse.

Hasta que me tropecé con Harry Potter, tenía los libros que me hicieron feliz durante la infancia acumulando polvo en la parte más alta de mi estantería, pero, de algún modo abrió un puerta en mi cabeza, y volví a releer esos libros (Momo, La historia interminable, Los hijos de vidriero...) y, descubrí, que al leerlos de adulta, conservaban toda la magia de la infancia pero que escondían una profundidad que apenas sospechaba. Desde entonces no los he olvidado y me gusta revisitarlos de vez en cuando. Os invito a que hagáis lo mismo. A veces, viene bien perderse un ratito en un mundo de fantasía, para volver a la realidad con fuerzar renovadas.

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