martes, 21 de febrero de 2012

Bordado japonés.


Ciervo, originalmente cargada por Noia Land.
Desde hace unos cuantos días no paro de mirar libros japoneses de bordado. ¡Son tan bonitos e inspiradores! Ya sólo las portadas valen la pena y el interior está lleno de fotos increíbles con diseños maravillosos.

Antes pensaba que el bordado era bonito pero algo pasado de moda, pero con esos esquemas modernos, con un toque infantil, tengo que reconocer que he caído rendida. Me moría de impaciencia por probarlo todo. Sólo hay un problema (en realidad dos), el más importante es que no sé bordar, y, el segundo, que tampoco sé japonés, así que las explicaciones de los libros de nada me valen.

Pero en realidad eso tampoco fue ningún impedimento. Desempolvé un viejo aro de bordar, me pertreché con aguja y unos cuantos hilos y me dispuse a hacer unos cuantos diseños. Los de los libros son preciosos, pero siempre es más bonito hacerlos propios.
A paso de tortuga
Empecé con esta chica-ciervo que dibujé hace unos días
Sello, la dama ciervo
Cuando la tenía toda la cabeza terminada, en el punto de bordar más sencillo (y en realidad el único que sabía), me puse a experimentar probando a hacer los cuernos esa especie de punto de cadeneta que vi en un libro. Para ser la primera vez, creo que no me ha quedado nada mal. Para completarlo me faltaba llenarlo de "esos bollitos tan monos" que aparecen en los bordados de las gente que sabe bordar "de verdad". Descubrí que se llaman nudos franceses y hay varios tutoriales que enseñan como hacerlos. Son fáciles y divertidos. Cuando empecé ya no pude parar y, en una tarde, hice otros dos bordados más, una lechucita:
Lechucita
y un pájaro posado en una rama.
Pajarito
La verdad es que me gusta bastante como han quedado. No sé si integrarlos en un futuro cojín, o colgarlos tal cual en la pared.





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