miércoles, 30 de enero de 2013

Búhos de ojos grandes.


Búhos de ojos grandes (30/ 365)

Hacía tiempo que tenía los broches olvidados, pero necesitaba uno en tonos morados que combinara con mi jersey nuevo, así que nació este pequeñín, que pronto me pidió un hermano mayor. Creo que pronto se les unirá un tercero todavía más grande, esta vez realizado en tela, para que no se me olvide del todo como se usa la máquina de coser.

 Broche buhito de ojos grandes (29/365)

martes, 29 de enero de 2013

Niña nube.


Niña nube (15/ 365)
Con tantos días de lluvia, que de mis manos saliera esta muñeca fue casi inevitable. Siempre digo que la inspiración no hay que buscarla, que sale a buscarte y te lleva de la mano. Acompañando a esta nube de cara soñadora, va una pequeña gotita de lluvia, que puede usarse como broche, y que no me he resistido a estrenar.

 Niña nube

 Me gusta la lluvia, me encanta escucharla repiquetear en el altillo con un libro entre las manos, nunca me he quitado la manía de chapotear en cada charco que encuentro, me encanta el olor a limpio que deja tras ella, como si el día se hubiera lavado la cara. Pero, después de tantos días, ¡necesito un poco de sol!

Niña nube

domingo, 27 de enero de 2013

Un futuro cojín

 Un futuro cojín (21/365)

El patchwork y el bordado son dos cosas que llevo años queriendo aprender a hacer, y que, por un motivo u otro, no encuentro el momento oportuno. Parece cosa de duendes; cuando empieza un curso, siempre me entero cuando se ha cerrado el plazo de inscripción, o, cuando me entero a tiempo, lo programan en un horario donde tengo otras actividades ineludibles; y así, mes tras mes, sigo mirando pasmada los trabajos de otras personas, mientras mi casa sigue dolorosamente desnuda de cojines y mis sábanas tristes, sin una florecilla o un pájaro alegrando el embozo. Sí, sé que no es imprescindible hacerlo todo una misma, y que corre el rumor (seguramente fundado) que empiezo a tener gustos de abuela. Pero no puedo resistirme al encanto de las cosas hechas a mano.

 Un futuro cojín


Hace unos meses hice mi primer cojín de "crazy patchwork" y esta pieza va a ir en el  segundo. En este caso, me lugar de tirar de máquina de coser, me animé a bordarlo yo misma, excepto la preciosa torre Eiffel central que me regaló Margarita (Anisnofla), que está increíblemente bien hecha, como todo lo que sale de sus manos. Mis bordados no son tan perfectos, principalmente porque lo único que me da pereza es hacer ejercicios de muestra, y todos estos bordados, mejor o peor hechos, son los que me han salido al primer intento.
He disfrutado muchísimo haciéndolo, tal vez sea algo cursi o recargad0, pero todavía tengo que comprar la tela para enmarcarlo y para la trasera, procuraré que sea sencilla, para que resalte el trabajo centrar y suavizar, tanto bordado y tanta puntilla.

viernes, 25 de enero de 2013

Recortes y troqueles.

Recortes y troqueles.
Lo confieso, me cuesta muchísimo deshacerme de las cosas, por si algún día me resultan útiles. Hace unos cuatro años, cuando empecé a hacer broches de fieltro, me dedicaba a guardar todos los recortes, por minúsculos que parecieran. A estas alturas tengo cientos de pequeños recortes que me da pena tirar aunque no sé muy bien en que emplearlos.Estoy convencida, que el día que los deje en el punto limpio, encontraré el modo perfecto de darles uso, aparte de sacar de ellos pequeños troqueles.
 Recortes y troqueles
 Hace unos meses comenté lo mucho que me gustaban este tipo de troqueladoras, y desde entonces, familiares y amigos, me han ido regalando las que encontraron a su paso, hasta el punto que he doblado mi colección. Estos "punches" me ayudan a utilizar, aunque sea una mínima parte, del fieltro que he ido acumulando. Pero no es suficiente, y ya tengo pensado un par de experimentos, a ver que tal resultan, para librarme de una vez de todos estos trocitos. Ya veréis los resultados (si sale algo medio decente). Me encantaría conocer vuestras ideas.
Recortes y troqueles

miércoles, 23 de enero de 2013

Organizando tesoros de mercería



Organizando las cintas

Las mercerías son mis tiendas favoritas, no puedo entrar sin llevarme algo, aunque sea un pequeño botón. Me encanta ver las cintas, los lazos y los botoncitos tan bien puestos en sus rollos y cajitas correspondientes. En cambio, nada más desembarcar en mi casa, se vuelven revoltosos y terminan hechos una maraña, enredados unos con otros, y metidos en una caja de zapatos de cualquier manera.
El problema es que se me olvidan y a veces duermen durante meses en el papel con el que fueron envueltos en la tienda.

Organizando cintas

Así que de una vez por todas, he suspirado, me he armado de valor y me he decidido a poner un poquito de orden.

Organizando las cintas

Como siempre acudí a pinterest en busca de inspiración. Mi primera opción hubiera sido enrollarlos en esas pinzas victorianas, que parecen pequeñas bailarinas, y para luego meterlas en preciosos botes transparentes ordenados por colores. Lo cierto es que mi pueblo no venden pinzas esas pinzas, y encargarlas por internet, con la cantidad de cintas que tengo, le haría en a mi bolsillo un agujero del tamaño de Canadá. Además el espacio sería otro problema. Así, que me he conformado con algo más modesto: he recortado en tiras las portadas de plástico de algunas libretas que estaba pensando en llevar a reciclar, les he puesto un poquito de washi tape en los extremos (creo que cualquier cosa quedaría bonita con washi tape, desde un tanque a las figuras de los chinos), las en enrollado y las he metido en cajas.

Organizando las cintas

Llevo una tercera parte del trabajo hecho, espero terminar pronto y mantenerlo así ¡es tan práctico! ¿y vosotros? ¿Cómo ordenáis vuestros tesoros de mercería?

 Organizando las cintas


viernes, 18 de enero de 2013

Caperucita roja.

Caperucita roja

Lo reconozco, Caperucita roja no está entre mis cuentos preferidos, será que siempre estuve del lado del lobo feroz (al igual que siempre deseé que el Coyote se zampara de una vez al correcaminos), pero no puedo resistirme a los bonitas que quedan todas las muñecas cuando las vistes con una caperuza roja. Me he divertido consiéndole un lobo en la barriguita. Espero que os guste.

 Caperucita roja (13/365)

viernes, 4 de enero de 2013

¡He terminado!

¡He termiando! (4/365)
Creí que me daría tiempo pero...¡Por fin! Ya están empaquetados los tropecientos  regalos. Me he divertido, cortando, pegando, estampando, anudando, combinando cintas, pincitas y papeles... ahora sólo falta esperar impaciente al seis de enero y ver las caras de mi familia y amigos. Sin duda la mejor parte. Me siento feliz, creo que el sol, que lleva meses esquivándome, y que hoy luce en todo su esplendor, es en parte responsable. Os deseo un feliz fin de semana y que los reyes sean generosos con todos vosotros. El lunes vuelvo con las fotos que haya hecho este fin de semana.
¡He terminado!

miércoles, 2 de enero de 2013

Empaquetando regalos

Empaquetando (2/365)

Cuando tenía 9 años  me contrataron de paje de Sus Majestades de Oriente un 5 de enero, a cambio de una ración extra de caramelos ¡Un trato más que justo!. Desde entonces soy "paje honoraria" y todas las navidades les hecho una mano ayudándolos a empaquetar regalos. Si es que hemos sido todos tan buenos que no tienen tiempo para todo.

Pinterest está plagado de paquetes con carita de búho. Yo tampoco pude resistirme.

Empaquetando (2/365)

martes, 1 de enero de 2013

El primer desayuno del año. Martes, 1 de enero de 2013

1/365 El primer desayuno del año

Hoy he desayunado bombones y galletas con trocitos de chocolate hechas por mi hermana pequeña. Las galletas se extraviaron de un tarro que mi hermanita había preparado para la fiesta de fin de año.

 Galletas caseras

No es el desayuno más sano del mundo, pero he querido empezar el año con algo dulce, con la esperanza de que ese dulzor se le contagie a todo este 2013 que acabamos de estrenar. No sé estar con las manos ociosas así que mientras desayunaba, cosía, y, si la palmerita de fieltro termina oliendo un poquito a chocolate... cualquiera pensaría que es algo premeditado.

 Cosiendo palmeras

Este año me he propuesto hacer, al menos, una foto cada día, sin ningún motivo, y no acordarme de que tengo cámara sólo cuando necesito hacer una foto para algo en concreto. Poder experimentar y aprender, y eso es lo que os deseo en este año que empieza, felicidad por los cuatro costados y ganas de aprender y crecer. ¡Feliz año nuevo!

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