martes, 1 de abril de 2014

Los libros de Marzo



Tengo una gripe de las que hacen historia. Hace unos cuatro años me puse a cocinar “de verdad” y empecé a hacer comida sana, con ingredientes frescos, elaborada y rica rica. Las pizzas congeladas y los macarrones con salchichas regados con tomate frito de bote pasaron a la historia y mi casa empezó a llenarse de olores de cebolla pochada con cariño, de sofritos que aligeran el peso del alma, de guisos suculentos que hacen resucitar a los muertos, de asados portentosos y de sopas cocinadas a fuego lento.

 Esto tuvo un curioso efecto secundario. Dejé de ponerme enferma. Ni un catarro, ni una gripe, ni un triste resfriado, ni un simple “achís” se atrevieron a rozarme. Me sentía invulnerable, mientras los demás caían a mi alrededor, y yo repartía a discreción sopa de pollo, pedantes consejos sobre alimentación y reproches de abuela: “es que no me coméis nada bien”. ¡Ilusa! Desde febrero que no paro de moquear, a pesar de mi empeño por seguir comiendo cinco raciones de fruta y verdura al día.
 
Así que escribo esta entrada tirada en el sofá con las manos temblorosas, una niebla espesa envolviendo mis atontadas neuronas, un par de grados y varias couldinas de más y una tiritona de órdago, por lo que no respondo de la ortografía ni los desvaríos que en los que pueda incurrir.


El mes pasado, os enseñé los libros que había leído el mes Febrero, en esa urgencia por publicar que me entra a veces, tras varias semanas sin acordarme del blog, y sin tener la más remota idea de que escribir. Hoy os dejo cotillear en mis lecturas de Marzo. No voy a hacer un análisis porque mi cabeza no está para eso, pero os puedo contar mis impresiones. 

Emma. Jane Austen
Emma es la única obra de Jane Austen que me faltaba por leer. La reservaba para una de esas malas rachas, cuando encadenas un libro espantoso tras otro, sabiendo que Jane Austen siempre es una garantía. La mala racha no llegó, pero no pude resistirme a traerme a casa esta edición. La portada está diseñada (y bordada) por JilliamTamaki y es tan bonita que te hace maldecir entre dientes por tener que guardar los libros  de canto en la estantería. De la novela sólo puedo decir que es maravillosa,  y siempre es un placer volver a leer a Jane Austen y encontrarme de nuevo con romanticismo antiromántico, su ironía y esos buenos modales que en el fondo esconden una crítica despiadada la sociedad en la que le tocó vivir. 




The Halloween Tree. Ray Bradbury. 
 The Halloween Tree, no es, ni mucho menos la mejor novela de Ray Bradbury, pero aun así, me ha gustado.  Es una pequeña obra, tanto en número de páginas (no llega a las 150) como en pretensiones, con un lenguaje cargado de lirismo que pretende trasladar al lector a la infancia. En la noche de Halloween, un grupo de amigos que recorren el tiempo y es espacio (desde el antiguo Egipto al Día de los Muertos de México), intentando arrebatarle a la muerte el alma del de uno de ellos, entre tanto aprenden el significado de las distintas tradiciones que rodean al día de los muertos. Hay algo hipnótico en este relato, que más que una celebración de la muerte termina siendo una celebración de la amistad y la vida.


Jennifer Strange, la última cazadragones. Jasper Fforce.
 A Jennifer (con dos “enes”) me la encontré  en el cajón de las ofertas  de la librería acompañada de tratados  de cocina cuyos tímidos autores se han negado a aparecer en la portada y libros de famosetes venidos a menos. La portada no me atraía nada de nada (y creo que esa es la causa por la que acabó donde acabó), pero los 3 euros de su precio y lo mucho que me divertí con las aventuras de Thursday Next fueron dos factores que jugaron mucho a su favor. Decidí darle una oportunidad y me lo traje a casa sin muchas esperanzas. Ha resultado ser una grata sorpresa. Un libro para todas las edades, inteligente, que destila ironía y que se lee con un sonrisa, con una protagonista que dan ganas de achucharla por maja y por no andarse por las ramas (aunque dudo que ella se dejara), sin amoríos adolescentes (gracias, gracias, señor Fforce), ambientado en un universo que me gustaría conocer en profundidad, y en el que, además, hay ¡dragones! (cosa que a mi juicio hace subir un par de puntos a la nota de cualquier libro). Me gustó mucho… pero si lo hubiera leído con 12 años le habría hecho un altar.

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Haruki Murakami. 
Me atreví con  Murakami hace sólo unos meses. Leí “Tokio Blues” y me impactó. Me pareció una novela brutalmente honesta en su fondo y exquisita en su forma. Luego llegaron “Sputnik, mi amor” y “Al sur de la frontera, al oeste del sol” que me gustaron pero no me entusiasmaron. Son novelas con una prosa muy cuidada, Murakami escribe muy bien (siempre) pero se me antojaron prescindibles, como versiones de la primera pero con sentimientos menos profundos y personajes más fáciles de olvidar. “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo” ha hecho que me reconcilie con este escritor japonés. Una novela onírica, sugerente, inquietante, mágica, surrealista, compleja y larga, que plantea más interrogantes de los que responde… No es un libro fácil, es de esas novelas cuya lectura, requiere un estado de ánimo especial en el que hay que dejarse llevar y disfrutar de un viaje que no terminas por entender.


Fragmentos de honor y Barrayar.  Lois McMaster Bujold. 
Estas son las dos primeras novelas de una saga de catorce, y tengo que reconocer que las sagas (sobre todo si son  tan largas) me dan pereza. Me lo he pasado en grande leyendo estos dos libros. Nos son una obra maestra de la literatura, ni falta que les hace. No voy a decir mucho más porque a estas alturas soy un manojo de frases hechas, pero os recomiendo sin reservas estás novelas ambientadas en un universo rico en matices y cargadas  intriga, maquinaciones políticas, aventura, diálogos ingeniosos y una historia de amor en tiempos de guerra y en donde todas las piezas terminan por encajar. ¿Se puede pedir algo más? Pues sí, una protagonista, encantadora, compleja, humana, con sus miserias, sus heroicidades, sus miedos y su grandeza. Así que esta entrada se la dedico a Cordelia, mi querida Capitana, ha sido un placer, un honor y un privilegio estar en tu mente durante 700 páginas que se me hicieron insoportablemente cortas.

Ahora mismo no sé muy bien con que libro continuar. Mis neuronas no dan para mucho,  así que os agradecería cualquier recomendación apta para mentes febriles y dispersas, que sea fácil de leer, sin demasiadas complicaciones y no demasiado cursi.

8 comentarios:

  1. Has tenido un marzo muy prolifico en lecturas, espero que la gripe te vaya dejando , se ve que se ha encariñado este año contigo, cogelo del lado bueno que es que tu organismo habra hecho una super limpieza y que has tenido tiempo, mucho tiempo para leer... no conozco ninguno de los libros que nos enseñas ,tendre en cuenta tus impresiones y me buscare el libro Emma de Jane Austen la siguiente vez que baje a la biblioteca, ayer comence a leer Besos de arena de Reyes Monforte, llevo pocas paginas aunque me va enganchando... Cuidate mucho , mucho, mucho...

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    1. Muchas gracias por ser siempre tan amable conmigo. Ya me encuentro mucho mejor, ahora mis neuronas funcionan de forma intermitente, y me da tiempo hasta a aburrirme de estar en el sofá. Pero cada vez me hago más mayor y he descubierto que me gusta aburrirme de vez en cuando. La verdad es que no he leído nada de Reyes Monforte, tendré que probar.

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  2. Hay que vigilar lo que comemos, yo también me he alejado de comidas demasiado artificiales... Cuidate la gripe, suelo tomar infusiones de tomillo con limón y va bastante bien para el tema garganta. Alucino con la de libros que has leido, uno de los últimos que leí y me gustó mucho es Reset de Raúl Valcarcel, y ahora mismo tengo varios empezados a la vez, El libro del cementerio (Neil Gaiman), El jardín olvidado (Kate Morton), Coraline (Neil Gaiman), Los voradores (Simon Holt)
    ;)

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    1. Me encantan las infusiones, y la de tomillo y limón parece de las ricas y si además viene bien para la garganta es una combinación ganadora. Con los libros voy de uno en uno, disfruto mucho leyendo y por liada que esté le dedico un rato cada día. No conocía Reset, pero acabo de leer la sinopsis y me parece muy atractiva, y eso me hace dar gracias a las ediciones digitales porque que hacen que libros como este puedan ver la luz.

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  3. Buf, qué maravilla de recomendaciones. Tu velocidad de lectura es alucinante, eso sí, hace muchos años que no soy capaz de fulminar seis libros en un mes, salvo de vacaciones.

    Esa edición de Emma es una belleza y yo también tenía ganas de comprármela, porque además, como tú, soy muy fan de Jane Austen y de sus heroínas, especialmente, porque son exactamente como me habría gustado ser a mí en esa época. Así que ese me lo apunto fijo y para leer en inglés.

    Ray Bradbury siempre me ha gustado mucho también, aunque confieso que lo leí más en la adolescencia y hace mucho que no me encuentro con él. Una amiga de mis padres tenía un amigo al que conocí (y adoré mientras tuvimos contacto, fue el que me puso El señor de los anillos en las manos) que trabajaba para la editorial Minotauro y había traducido y conocido a Ray Bradbury. Contaba anécdotas y le tenía un respeto reverencial como uno de los mejores autores de ciencia ficción de la historia. Este señor, Marcial Souto, me habló mucho de su trabajo como traductor... y mira dónde he acabado. Es curioso cómo nos marcar la gente... Por cierto, también escribía y tenía un relato muy bonito: Para bajar a un pozo de estrellas (http://www.atinaargentina.com/node/7404)

    Me apunto el de Jennifer, como me has dicho, para compartirlo con el pompón friki. Nos hemos leído juntos algunos de los de Rick Riordan y los hemos disfrutado mucho... ahora está intentando leer El hobbit, pero creo que es un poco pronto para él, aunque no seré yo quien se lo impida...

    A mí Murakami me gusta mucho, pero no sé si está muy bien traducido. Y no me quiero meter con ningún traductor, ojo, pero a veces me parece que los libros no fluyen, que la distancia entre el japonés y el español es tan inmensa que no es posible cubrirla con palabras. Llevo meses leyendo 1Q84 y no hay manera de terminarlo. Kafka en la orilla me gustó bastante también y curiosamente me encantó De qué hablo cuando hablo de correr, porque me pareció muy sincero y muy cercano.

    Y de los otros dos no había oído hablar, pero como te han gustado tanto, a lo mejor lo intento. Viendo las portadas me ha entrado nostalgia de Orson Scott Card, que también leí de adolescente y me gustaría repasar.

    El jueves me espera un AVE y el viernes otro, así que tengo seis horas para leer algo... Ya he empezado Wicked, pero a lo mejor te robo un poco de inspiración y busco alguno de estos.

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    1. Pues a mi no deja de maravillarme la cantidad de cosas que eres capaz de hacer con tres pompones en casa, como esos calendarios de adviento llenos de actividades o las fiestas de cumpleaños dignas de Hogwarts.

      A mi también me encantan las chicas Austen, sobre todo Lizzy Bennet. El verano pasado leí un buen montón de novelas juveniles (un género que tenía abandonado desde hacía tiempo) entre las cuales había algunas muy buenas (Percy Jackson o los Juegos de Hambre por ejemplo) y otras no tanto, lo que no es ninguna sorpresa.

      Lo que si me sorprendió es que la historias de amor se hubieran convertido en el eje de muchas de estas historias, y bastantes de ellas siguieran este esquema: la cosa empieza con una chica sosita con complejo de inferioridad que se enamora hasta las trancas del mozo del lugar con el peor carácter y los mejores abdominales, y luego la cosa sigue con un montón de páginas en donde se describe una relación enfermiza en donde él la trata como un trapo y ella como una tonta sin personalidad justifica que la mangonee porque confía en que la quiera como ella a él. Creo que una parte de la persona que soy hoy se debe a las lecturas que me impresionaron en la adolescencia, y me resulta inquietante, que historias de este corte hagan suspirar a las chicas de 15 o 16 años. Por eso cada vez valoro más a las protagonistas fuertes (sin dejar de ser femeninas) y las historias de amor entre iguales. Me encantaría encontrarme más herederas de "Elizabeth Bennet" y menos de "Pamela".

      De Jasper Fforce, te recomendaría que empezases con "El caso Jane Eyre", la primara de las aventuras de Thursday Nest. Si conectas con su tipo de humor tendrás horas de diversión asegurada (y con el pequeño plus de volver a encontrarte con el señor Rochester).

      Creo que haces muy bien en no limitar las lecturas del pompón friki. Si le interesa es que ya tiene edad suficiente para leerlo y si no lo hace lo dejará sin que le digas nada.

      Me encantaría oír esas anécdotas sobre Ray Bradbury, es uno de esos escritores que hacen grandes la ciencia ficción. Y creo que tanto "Crónicas Marcianas" como "Fahrenheit 451" son dos novelas que transcienden el género y son altamente recomendables para todo tipo de lectores. Me voy de cabeza a ver ese relato.

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    2. Bueno, ayuda que los pompones ya tengan edad de hacer muchas cosas solos y que uno ya no sepa de quién son las ideas que compartimos entre los cuatro. A veces son ellos los que hacen y no yo.

      Yo soy fan de la novela juvenil y leo también mucha, pero siempre viejuna. Me gusta mucho la observación que haces, porque a mí me preocupan muchísimo los roles de los personajes que aparecen en los libros. Y me molesta que haya tantas relaciones amorosas. Por no hablar de que los personajes suspiren por otros personajes que lo único que tienen es un aspecto despampanante. Por eso me gusta leer lo que leen los pompones y comentarlo con ellos, discutir sobre los personajes, hablar de las decisiones que toman... Creo que por eso también es importante hacer purga de libros: sé que mis pompones pueden leer cualquiera de los libros que tengo en las estanterías, sin ningún problema.

      Cuando era pequeña, yo leía sin parar los libros de Puck, me encantaban. Y luego leí el último. No te imaginas la frustración y la rabia que sentí cuando el personaje fuerte, duro e inteligente de otros libros se enamora y se traiciona a sí mismo. Fue una decepción enorme. ¿Y los cinco? El cabreo que tenía yo con Jorge era enorme. Quería ser un niño porque las cosas que hacen los niños son más divertidas... y a mí me indignaba muchísimo. Le gritaba una y mil veces que no tenía por qué cortarse el pelo para ser como un niño, ¡solo tenía que hacer lo que le apeteciera y decir que las niñas también podíamos! Creo que es importante que los niños lean y vean modelos de mujeres que hacen lo que les da la gana, por eso agradezco que haya películas como Brave, de vez en cuando, que desafíen un poco el concepto tradicional de las mujeres. Y por eso en las novelas y comedias románticas soy de Jane Austen y de Katharine Hepburn, que creo que es la actriz que más ha hecho por las mujeres.

      Voy a comprar "El caso de Jane Eyre" ya. Y luego te cuento. Y sí, yo dejo que el pompón friki lea, que fue lo que hizo mi madre conmigo y nunca se lo voy a poder agradecer lo suficiente. Creo que habrá cosas que no entenderá o que le resultarán aburridas, pero esa curiosidad del lector novel, del que acaba de aprender a girar páginas, es algo mágico, que si se gestiona bien te convierte en un devorador de libros el resto de tu vida. Y no se me ocurre mejor regalo para mi pompón.

      Ay. A Marcial le perdí totalmente la pista y eso que durante un tiempo frecuenté su casa y escuché todas sus batallitas con los ojos como huevos fritos. Era un pozo de información sobre libros de ciencia ficción y fantasía, y hablaba tan bien que era un placer escucharlo. Y es verdad, Ray Bradbury no es un escritor de género, es un escritor y punto.

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    3. Yo no soy mamá, y hablo con la desfachatez que da la ignorancia, por creo que entre las cosas realmente importantes que los padres pueden transmitirle a sus hijos es a pensar por si mismos y a quererse tal como son (junto al amor por la naturaleza, la capacidad de ponerse en el lugar del otro y saber que todo lo que realmente merece la pena conlleva tiempo y esfuerzo en grandes cantidades). Lo que dices de compartir lecturas con los pompones discutirlas de forma crítica, me parece una forma perfecta hacerles pensar. Esa es una de las razones por las que me gusta tanto leerte y descubrir mil pequeñas maneras de llevar a la práctica, algunas de esas cosas.

      Con Jorge me pasaba exactamente lo mismo, eso agravado con que mis lecturas de los 5 coincidieron con esa fase de "Hurra, hurra los niños a la basura", y eso de mimetizarse en uno me enfadaba sobremanera. No llegué a leer a Puck (he tenido que buscarla porque no me sonaba de nada), pero creo que pasó algo similar con Ana de las Tejas Verdes, cuando esa niña inquieta, inteligente y con la capacidad de sobrevivir a lo que la vida le puso por delante, se volvió diminuta a mis ojos cuando poco a poco va renunciando a sus sueños de ser escritora para convertirse en la "feliz esposa de un médico". Todavía no la he perdonado, y cuando vuelvo a releerla me para en el cuarto libro.

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