martes, 15 de abril de 2014

Rakú e hipocrás: una canción de fuego... y más fuego.

Todos los lunes por la tarde (cuando los festivos y las gripes no lo impiden) voy a clases de cerámica en el taller de Unzueta.

El señor Unzueta tiene una gata que me mira indolente mientras me peleo con el torno y que se mueve entre las piezas con la gracilidad de una bailarina, sin tocar ninguna, tan bonita y cariñosa que siempre me la quiero llevar a casa escondida en el bolsillo, tiene dos hornos que ha construido él mismo, una perra que te recibe con saltos y cabriolas, un montón de cachivaches extraños que han sido usados durante años y que encuentro fascinantes (porque los objetos, al igual que las personas, cuanta más vida tengan detrás más me interesan) y un taller caótico y desordenado por el uso diario lleno pruebas y algunas piezas fallidas (que a mi me parecen tremendamente hermosas) de las que habla con frustración pero que se resiste a tirar... es decir, una taller como deberían ser todos los talleres, justo como el mío (pero en grande). También tiene una maestría con el torno que hace que el tiempo se detenga y de sus manos salen las piezas de cerámica más bonitas que he visto, de colores navegables.


Ayer asistí por primera vez a una hornada de Rakú (una técnica para decorar cerámica de origen japonés). Si alguna vez tenéis la oportunidad de estar en alguna no la dejéis escapar. Podéis guardar en la retina imágenes espectaculares de las piezas calentadas al rojo y en los oídos el mágico tintineo que hacen cuando se enfrían. Pasé una tarde estupenda, sudando como un pollo,  mientras ayudaba a alimentar el horno de leña con un tridente (¿puede haber algo más molón?).




 Las piezas no quedaron tan bonitas como esperábamos, pero en el fondo es lo de menos, cuando realmente se disfruta del viaje, el destino se convierte en algo secundario.


Cuando llegué a casa me esperaba un buena ducha, para quitarme el olor a humo, y el último capítulo de Juego de tronos. Creo que las series y películas se disfrutan mucho más con la ambientación adecuada.  Por ejemplo, cuando me preparo para ver una de esas estupendas series de la BBC, llenas de reverencias, vestidos primorosos, envarados caballeros con corazón de oro y educadas señoritas a las que le sale la vena respondona, me preparo un té inglés que bebo con deleite en tacitas floreadas. En este capítulo de Juego de Tronos nos íbamos de boda, y qué mejor que celebrarlo con una copa de hipocrás.


Para entendernos, el hipocrás viene siendo el calimocho de la Edad Media. Una bebida tremendamente popular en la época, resultante de la mezcla de vino con miel y especias. Si buscáis un poquito podéis encontrar recetas a puñados. Sospecho que en cada casa se prepararía de una forma diferente, así que me lancé a preparar mi primer hipocrás sin complejos con lo que tenía por casa. Utilicé una botella de vino tinto (creo que en el Mercadona no venden vino del Rejo, así que me conformé con un Rivera de Duero que venía en la cesta de Navidad), algo más de 150 gramos de miel (lo que quedaba en el bote, básicamente), 10 gramos de canela, 8 gramos de clavo, 4 gramos de jengibre y nuez moscada a discreción (me encanta la nuez moscada).

Todo esto se pone en un cazo, se lleva a ebullición, se retira del fuego justo cuando rompe a hervir y se cuela un par de veces. Se puede tomar caliente o dejarlo enfriar. Sólo queda servirlo en las copas más "regias" que tengáis por casa. Ya está listo para brindar por la (mala) salud del novio. Sabe a golosina, muy, muy dulce. Me gustó más frío que caliente, pero tal vez cambie de opinión cuando empiece a notar que "se acerca el invierno".




18 comentarios:

  1. Preciosa entrada... Como fan de Juego de Tronos me ha encantado la receta del vino... Y la copa!!! Tengo una curiosidad tremenda por hacer la receta y degustarla... Mejor si no es una boda...

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    1. Las bodas es algo que hay que evitar a toda costa: en la vida real y desde luego en las novelas de Martin. Para degustarlo mejor que suenen "Las lluvias de Castamere"

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  2. me encantan tus entradas , son geniales , y veo que tambien eres fan de juego de tronos , es imposible no engancharse , yo suelo bajarla y guardar toda la temporada pacientemente y despues me doy un buen atracon el fin de semana , gracias por la receta del vino , es muy curioso

    besitos

    Mari

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    1. Tiene que ser una gozada verlas de un tirón, pero yo soy una impaciente.

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  3. Ya te lo he dicho otras veces pero escribes la mar de bien ;)
    El horno me ha encantado y tu macetero precioso además hecho todo por ti

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    1. Muchas gracias, preciosa, de momento no me convencen mis piezas pero todo se andará.

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  4. Me encanta todo, me encanta el horno y la idea de pasar una tarde entre cerámicas y ayudando a cocer piezas mágicas y me encanta volver a casa y prepararte un vino con especias para ver Juego de Tronos (que llevo años posponiendo a la espera de leerme los libros). Creo que a partir de ahora voy a hacerlo como tú, mucho mejor ver series totalmente mimetizada con el ambiente. Besos!

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    1. Mucho mejor leer los libros primero, cuando la serie adelante a los libros yo también haré un parón para disfrutarlos primero.

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  5. Una buena descripción del taller y lo de los colores navegables supera a una anterior descripción (no mia) de colores atlánticos.
    Un placer

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  6. Uno de mis sueños es asistir a clases de cerámica, debe ser lo más bonito del mundo, así que tu entrada me ha encantado y he disfrutado mucho con las fotos :3

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    1. También era uno de mis sueños... es realmente bonito.

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  7. Hola, acabo de descubrir tu blog y estoy enamorada de tu trabajo y tus entradas. Felicidades! Ya tienes una lectora más, estás fichada!

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  8. Hace bastantes años yo iba también a clases de cerámica en buenísima compañía....mi madre y una de mis mejores amigas, es increíble lo bien que lo pasábamos y la sensación de " desconecte" que se siente mientras se amasa el barro...., seguro que repetiré, aunque como dices....las piezas, la mayoría de las veces era una excusa.... ;)

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    1. Lo mejor es meter las manos en el barro y guarrearse a gusto. Siempre vuelvo a casa perdida.

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  9. Guapisimo el macetero las tonalidades que te han salido me encantan, la ceramica es algo que tengo pendiente de aprender y me llama cada vez más . El vino no es una bebida que me guste demasiado, aunque las especies que acompañan el hipocrás son mis preferidos ... hare esta receta porque tal vez me guste... me pica la curiosidad. ¿ Que sabor tendra?... ;D

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    1. Tampoco yo soy mucho de vino tinto, es una bebida muy dulce, está bastante buena. Si estuvieras un poquito más cerca íbamos juntas ha hacer piezas imperfectas. Hoy el torno me ha vuelto a dar una paliza.

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