miércoles, 14 de mayo de 2014

Un bebé unicornio... y el resultado del sorteo.


Tarde, mal y arrastro vengo con el resultado del sorteo. No tengo vergüenza, pero esta vez tengo una excusa (que a falta de razones las excusas son la mar de apañadas). Volvía yo el lunes (el gran día del sorteo) de clases de cerámica, embarrada de pies a cabeza (porque una no sólo tiene que trabajar sino también tiene que padecerlo, así que procuro ponerme todo lo cochina posible), dispuesta a que el azar repartiera suerte, cuando descubro en mi cocina una cestita (en realidad era un tupper pero espero que me perdonéis la licencia poética) con huevos de kika.


Las kikas son una variedad gallinas chiquitinas, tan buenas madres, que se suelen usar para empollar los huevos de las gallinas de tamaño estándar, que son mucho mas pasotas: venga a poner huevos como locas para luego picotearlos u olvidarse. No podéis imaginar mi emoción al ver esa docena de huevitos caseros, ecológicos, procedentes de gallinas felices que corretean por la huerta a la caza de sabrosos gusanos, de kilómetro cero y en peligro de extinción. Esto último lo digo por el color: blanco, blanquísimo, como hacía años que no veía ninguno.

Decidí hacer un bizcocho sencillito para desayunar al día siguiente, un bizcocho "de madre", con sabor a infancia,  donde luciera como se merece el tono amarillo de los huevos... es decir ¡el mítico bizcocho del vaso de yogur!

Como nunca lo había hecho, busqué la receta en Internet. Cuando la leí pensé: "esto es a prueba de tontos, no tengo que ni sacar la báscula". No contaba con que Einstein tenía razón y la estupidez humana (en general) y la mía (en particular) es infinita. No apunté la receta, me limité a repetir mentalmente como un mantra: un yogur, un vaso de yogur de aceite, dos vasos de yogur de azúcar, tres vasos de yogur de harina y cuatro huevos. Mezclé los ingredientes, mientras el horno se calentaba a 180ºC, y lo puse en mi molde con forma de donut gigante. Metí en el horno una mezcla suave y esponjosa y saqué...  ¡un ladrillo! (tengo fotos, pero no las enseño por pura vergüenza).

Imagino que ya habréis adivinado qué paso... No puse levadura ¡imperdonable!. Con semejante mal karma no podía hacer el sorteo. Así que lo pospuse para el martes, no sin antes sacudirme las malas sensaciones. Iba a repetir el bizcocho, pero, cuando casqué el primer huevo, para mi sorpresa, asomó una cabeza de crines multicolores y este pequeño unicornio-pegaso abrió los ojitos. Y entre averiguar cuales son sus hábitos en lo que a la alimentación se refiere y qué hacía metido en un huevo de gallina (sospecho que son unos caraduras como los cucos) se me fue la tarde entera.


El sorteo quedó aplazado un día más... pero ya puedo decir que el pequeño búho se va con Ángela Arribas (por favor Ángela ponte en contacto conmigo para darme tu dirección y que pueda enviarlo). Para todos los demás os invito a que intentéis hacer los vuestros, son muy facilitos y resultones.

18 comentarios:

  1. Jajajaja! Te echaba de menos. Lo de la levadura me ha pasado tantas veces que creo que no hace falta ni comentarlo. Y el unicornio, para comérselo, una preciosidad!! Besotes.

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  2. Suele pasar... Seguro que la próxima vez la echas la primera. Supongo que encontrarte el unicornio dentro del huevo te haría quitarte esas malas sensaciones. Tiene una cara adorable.
    En cuanto al sorteo... me has dejado de piedra. Muchas gracias y lo siento por los demás.

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    1. Manaña intentaré pasarme por correos. Espero que te guste.

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  3. jajajaja eres muy gráfica explicandote, he podido casi imaginarme la escena sacando el ladrillo del horno ;)
    También he hecho experimentos horneados sin pesar ni un sólo ingrediente y al final se te va de las manos si no es una receta que la domines... seguro que ya no te olvidarás nunca más de la levadura.
    Y el unicornio menuda preciosidad!!!! ah y felicidades a la ganadora del buhito

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    1. Mira que soy metódica, me encantan esas recetas que las que todo está en gramos y te dicen la temperatura y los tiempos exactos, pero, a veces, te confías y pasa lo que pasa.

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  4. Jajaja....eso también me pasó a mi, con un bizcocho de chocolate y al sacarlo estaba tan compacto y pesado que se me cayó y casi me rompe los dedos de los pies....jajaja qué desastre! También te digo....no hay mal que por bien no venga y a mi la levadura no se me ha vuelto a olvidar ni creo que me pase nunca más! ;)

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    1. Eso de lesionarse los deditos ya sería el colmo de la mala suerte... esperemos que este desastre me sirva también de recordatorio.

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  5. Ay, jajaja, ¡lo que me he reído leyendo lo del bizcocho! La de veces que he hecho cosas parecidas... y lo peor ha sido siempre darme cuenta cuando ya lo había metido en el horno :P

    Me encanta el unicornio, ¡es demasiado adorable!

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    1. Me alegra que te guste mi pequeño unicornio, en cuando a las pifias en la cocina, siempre se puede hacer pudin (un pequeño consuelo)

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  6. Habrá que tener cuidado con los huevos.
    Besitos

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    1. Uno se despista y aparecen las cosas más extrañas, el día menos pensado nos crece otro universo.

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  7. hay que ver , mira que no ponerle levadura al bizcocho, bueno eso puede pasarle al mas pintado , ese pequeño es precioso , no me extraña que se te fuese la tarde con el , muchas felicidades a Angela y gracias a ti por la oportunidad

    besitos

    Mari

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    1. Gracias a ti Mari, por pasarte por aquí.

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  8. Hola!!!!!¡¡¡¡¡ Yo también quiero!!!!! ...que mis gallinas pongan de vez en cuando huevos con sorpresas en su interior tan preciosos como ese pequeño unicornio... Felicidades a la afortunada... A mi me paso un vez lo de la levadura fue tan sonoro, ya que era un pastel muy esperado que ya no me ha vuelto a pasar más...

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    1. Tú si que eres afortunada por tener huevos ecológicos cada día, también espero que no me vuelva a pasar pero ya sabes lo que dicen de los hombres y las piedras.

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  9. Aquí ando cascando huevos como loca!!! Pero nada, ni rastro de unicornio, jeje... El tuyo, totalmente adorable!!
    Enhorabuena a la ganadora!
    Besos

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    1. Hay que tener cuidado la cascar huevos, no vaya a ser que de uno salga un basilisco y nos deje de piedra con una miradita. Biquiños.

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