jueves, 20 de marzo de 2014

Entre tazas y rotuladores.


Desde hace unas semanas no paro de ver por estos mundos de internet tazas pintadas con rotuladores especiales para cerámica, de todos los estilos y todos los colores. Así que, cuando dichos rotuladores, me saludaron y me hicieron señas desde el mostrador de mi papelería favorita, me lancé a por ellos sin pensarlo dos veces. Sospecho que la tienda en cuestión tiene un encantamiento en la puerta que impide al que entra salir con las manos vacías, ya que siempre termino comprando algo que necesitaba para respirar sólo que yo no lo sabía. Así que me llevé dos rotuladores: uno negro y otro violeta y un millón de ideas bullendo y atropellándose dentro de mi cabeza. Las flores que salen de la taza son para recibir a esta primavera recién estrenada.

martes, 18 de marzo de 2014

Primavera

Con la primavera a la vuelta de la esquina ya era hora que mi taller se llenara de flores, naturaleza exuberante y conejos revoltosos.

La primavera es una época de cambios, de abrir las ventanas, de hacer limpieza, de dar largos paseos para saludar a los pájaros, de empezar a mirar de reojo la nevera de los helados, de estornudos y de ver crecer y multiplicarse a todo organismo viviente.

martes, 11 de marzo de 2014

Planes de domingo


El domingo pasado tenía una serie de planes. No me refiero a esos planes maravillosos, excitantes o simplemente frikis como una escapada a Paris, comer helado hasta que no sientas la lengua, hacer parapente o ver las ocho películas de Harry Potter de un tirón. Me refiero a esos planes de andar por casa en zapatillas, reñidos con la sofisticación y la elegancia, que más que planes son, en realidad, una lista de tareas pendientes. 


Después de meses viendo el sol solamente en las fotos, como a los amigos de verano, tenía que hacer cosas tan prosaicas como meterle mano al jardín o lavar el edredón grueso: tarea nada sencilla, ya que meterlo en la lavadora requiere un acto de fe, similar al que haces cuando te dispones a meter de nuevo el saco de dormir en su funda. Sabes que entra sólo porque ha estado allí antes y terminas agitada, sudorosa y con el pelo revuelto como si hubieras luchado con calamar gigante.

lunes, 3 de marzo de 2014

Glinda de Oz


Aquí está Glinda, la Bruja buena del Norte del mago de Oz, con su vestido rosa cuajado de estrellas, su barita estrellada (para mi que quiere suplantar a un hada madrina despistada) y una corona mayor que la de cualquier miembro de la realeza europea.  Glinda se ha hecho de rogar, tal vez porque, aunque me encantan todos dos personajes de la película, los malos siempre son más divertidos, así que esta Bruja buena tardó en aparecer. Lo de buena lo digo porque es su título oficial, porque yo personalmente no sé muy bien qué pensar de alguien capaz de robarle los zapatos a su hermana fallecida, estando aún de cuerpo presente.

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