miércoles, 31 de diciembre de 2014

Feliz 2015

Este día siempre me pilla con el paso cambiado. Así que, deprisa y corriendo, manchada de harina, con pelos de loca y el delantal puesto, una tarta a medio hornear, una foto prestada de mi instagram y la cena completa por hacer, me asomo a hurtadillas para desearos que tengáis una buena noche y una buena vida.

FELIZ AÑO NUEVO.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Ideas para empaquetar: Imprimible búhos

Siempre me ha divertido empaquetar regalos e intento que queden lo mejor posible. Me encanta cuando alguien se queda embobado mirando un envoltorio y dice que "es tan bonito que da pena abrirlo".


Todos reaccionamos de forma diferente cuando recibimos un regalo. Hay personas que abren los paquetes con mimo, quitando celito a celito disfrutando de esos últimos instantes de incertidumbre, otras rasgan el papel de regalo en un milisegundo porque no pueden aguantar las ganas de saber lo que hay en el interior. Esto no le hace ni pizca de gracia a las abuelas suelen guardar los papeles de regalo para reutilizarlos más adelante (creo que mi madre tiene guardado en algún cajón algunos de 1995, a la espera del regalo del tamaño perfecto). En mi último cumpleaños sacó a relucir unos envoltorios de búhos que hice hace un par de años y para estas navidades he querido repetir.


La idea la saqué de aquí pero desde entonces he visto docenas de empaquetados similares. Y no me extraña porque quedan muy aparentes y no dan ningún trabajo: sólo tenéis que recortar los ojitos y pegarlos estratégicamene en vuestro paquete. No hay nada más fácil. Luego, si ya tenéis el día artístico podéis añadirles alas, orejas, barriguitas de blondas o estamparles unos sellos.





El imprimible (que podéis descargaros aquí) está pensado para recortarlo con una perforadora de papel de dos pulgadas, pero también podéis usar unas tijeras. Lo curioso es que se adaptan muy bien paquetes de diferentes tamaños, desde un sobre pequeño a un libro de gran formato.


Lo que es inevitable es terminar con la mesa hecha un revoltijo en cinco minutos. En fin, nada es perfecto.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Una historia de Navidad.


Me encanta la Navidad. Después de todas estas entradas no es una sorpresa. Me gusta decorar el árbol, cenar con la familia y felicitar el año nuevo por la calle a perfectos desconocidos. También me encanta cantar villancicos, hornear galletas y envolver regalos. Incluso me gustan los gruñones navideños, porque una Navidad no es una Navidad de verdad sin alguien que diga eso de que es una fiesta comercial, patatín, patatán... pero luego te felicitan las fiestas hasta marzo y abren los regalos con ojos llorosos. Una de mis cosas favoritas son las historias navideñas (siempre que no sean demasiado tristes). Algún día (algo habrá que dejar para el año que viene) os hablaré de mis cuentos navideños preferidos y me encantaría conocer los vuestros. Sin embargo, entre todas las historias navideñas, mi favorita sigue siendo la primera.


No hace falta ser una persona religiosa para apreciar una buena historia, y esta realmente lo es. Tiene magia y misterio, profecías y sueños premonitorios, traiciones y huidas por los pelos,  un cometa a modo de tomtom, posaderos egoístas y chicos con alas, regalos inútiles y fastuosos, pastores y reyes, un buey y una mula, sorpresas, efectos especiales, personajes carismáticos y un final cargado de esperanza. ¿Se puede pedir más? No es de extrañar que siga inspirando a personas en todo el mundo después de dos mil años.



He disfrutado especialmente cosiendo estos muñecos, recordando navidades pasadas. De pequeña me gustaba tanto jugar con el belén (que montábamos encima de una manta verde) que no había forma de recogerlo hasta bien entrada la primavera. El año que viene seguro que me animo con los Reyes Magos y sus camellos.


¡Feliz Navidad a todos!

lunes, 22 de diciembre de 2014

Placeres culpables: Películas navideñas.



Un placer culpable es algo que nos gusta, pero que nos da un poco de vergüenza reconocer que es así. Todos tenemos algunos secretillos. Cosas intrascendentes que nos cuesta confesar pero que disfrutamos con deleite en privado.

Por poner algún ejemplo: ¿Guardas la colección completa de “Hostal Royal Manzanares” escondida en las cajas de la edición coleccionista de “The Breaking Bad”? ¿Te sabes de memoria los diálogos de Dirty Dancing pero, si un amigo pregunta, afirmas que es una pastelada? ¿Estás convencida de que el remake de Bollywood de “Drácula” refleja mucho mejor la angustia existencial del protagonista que la película de Coppola? ¿Eres adicta a las novelas "de Highlanders" pero escondes su portada con la sobrecubierta de "Los Pilares de la Tierra" para leerlas en el bus ? ¿Esperas a que tus amigos se bajen del coche para quitar de una vez a AC/DC y poder cantar a grito pelado los grandes éxitos de Manolo Escobar? ¿Tu merienda favorita consiste en mojar patatas fritas en coca-cola?  

Y aquí vengo para confesar uno de mis placeres culpables: 

-Hola, me llamo Paloma y me encantan las películas navideñas ¡Todas! Cuando digo todas es TOOOOODAS. Sí, incluso especialmente las malas.

Me refiero a las que adornan las sobremesas del mes de Diciembre y donde los protagonistas suelen ser la hija de Santa Claus o el reno perdido de Papá Noel. O mejor todavía: un niño que ha dejado de creer en la Navidad hasta que aparece un rollizo anciano con barbas, un poco loco, que se encarga de llenarle la vida de espíritu navideño con un pequeño milagro.

Soy una cinéfila bastante pijotera. Puedo ver películas de Mizoguchi en versión original no subtitulada, sin entender ni una palabra de japonés, y perderme en la fuerza de las imágenes. Así que me resulta duro reconocer que me gustan estas cintas en  las que el 80% del presupuesto está destinado a luces multicolores, espumillón y a pagarle derechos de autor a Bing Crosby, por lo que no quedó nada para costear el sueldo de directores o guionistas profesionales.

Parte de su encanto es pillarlas en la tele y, como sé cómo van a terminar desde el principio, puedo permitirme el lujo de decorar el árbol, envolver regalos o hacer galletas de jengibre, mientras les hecho ojo  y tarareo “Santa Claus is coming to town”. He visto docenas (¿cientos?) de estas películas y soy incapaz de recordar ni un único título. Los argumentos han maridado en mi cerebro haciendo un cóctel, como si se tratara de una única película navideña sin fin.

Como os acabo de contar, con las pelis navideñas soy una facilona, pero tengo mis preferidas, así que aquí van las tres que veo sin falta cada año.

Love actually (2003):

Para mí, ésta es “LA PELÍCULA DE NAVIDAD”. Salvo contadísimas excepciones, no me gustan (nada de nada) las comedias románticas de los últimos cuarenta años. En cambio, adoro las producidas en los años 40 y 50 hasta el punto de saberme de memoria  los diálogos “Historias de Philadelphia” o "La fiera de mi niña".

Seguro que la mayoría de vosotros ya la habéis visto. Los que no lo habéis hecho estoy convencida de que es por puro prejuicio, así que me siento en la obligación de defenderla. Aquí van 10 razones por lo que no os la podéis perder:

1. Está plagada de maravillosos actores ingleses.

2. Tiene una banda sonora que no podréis dejar de cantar.

3. Si sois fans de Tolkien o de Sherlock podréis disfrutar de Bilbo "Watson" Bolsón (Martin Freeman)  derrochando encanto en pelotas uno de sus primeros papeles.

4. ¿Lo vuestro son los fanfic de Harry Potter? ¿Qué os parecería averiguar la química entre un matrimonio formado por el Severus Snape (Alan Rickman) y la profesora Trelawney (Emma Thompson)?

5. También podréis quedaros embobadas con el  Sr. Darcy volviendo a sumergirse en un lago con la ropa puesta (me temo que con este enlace he perdido a toda mi audiencia femenina y buena parte de la masculina).

6. ¡Por la escena de "los cartelitos"! Os aseguro que no volveréis a ver a Andrew Lincoln de la misma manera. Cuando esté buscando el arma perfecta para cargarse a zombies a diestro y siniestro en "The Walking Dead" gritaréis: "¡saca los carteles, hombre!, que les da un patatús allí mismo".


7. Si habéis maldecido a Weiss y Benioff por haber dejado "fuera de juego" a Jojen demasiado pronto, os encontraréis a un Thomas Sangster cute cute cute.

8. Es impagable ver a Bill Nighy como un viejo rockero, que no para de hacer chistes políticamente incorrectos.

9. Porque la película está plagada de clichés, pero en lugar de ser un lastre para la cinta, están tan bien contados que funcionan como un reloj suizo.

10. Vale, está bien... sale Hugh, Grant. Pero en mi defensa diré que en esta peli no dan ganas de torturarlo lentamente (que no es poco).

The snowmen (1982):

The snowmen es una película de animación inspirada en el álbum ilustrado de Raymond Briggs. El libro no tiene diálogos por lo que la película también es muda. Cuenta con una preciosa banda sonora. Los trazos de las ilustraciones cambian de fotograma a fotograma, como si estuvieran dibujados usando lápices de colores. Para mi tiene un efecto hipnótico y la considero una pequeña joya.



 De ilusión también se vive (1947):

Es una película cargada de emoción y sentido del humor con un guión inteligentisimo y un reparto prácticamente perfecto (atención a una Nathalie Wood jovencísima y al mejor Papá Noel que haya habido jamás). No me canso de verla, ni de apreciar la tremenda ironía del milagro y un buen puñado de momentos mágicos.

Me han quedado muchísimas en el tintero como:

- "El bazar de las sorpresas" con todo el gusto de las comedias románticas clásicas.

- Cualquier versión de "Cuento de Navidad" desde la  protagonizada por los Teleñecos hasta "Los fantasmas atacan al jefe" (una película en la que salga Bill Murray siempre merece la pena) pasando por la de animación de Zemekis.

- "De ilusión también se vive", para llorar a moco tendido.

- "Atrapado en el tiempo". Vale, sé que esta no es de Navidad, pero hace frío y sale Bill Murray. Además nadie de por aquí sabe cuando cae "El Día de la Marmota".

- "Arthur Christmas" la vi el año pasado y me pareció divertidísima.

- "Pesadilla antes de Navidad". Una obra maestra inspirada libremente en el cuento del Dr. Seuss, "El Grinch".

- "Polar Express" para volver a creer en Santa Claus (por si se nos había despistado).

- "Los Gremlins" un icono para todos los niños que crecimos en los 80.

- Los especiales de navidad del "Doctor Who" son sencillamente impagables.

- ...





Este tipo de películas son perfectas para comer palomitas, tanto dulces como saladas. Lo más sencillo es comprar una bolsa de palomitas para microondas, pero a mi me gusta hacerlas en la sartén con un chorrito de aceite de oliva. Tenía una compañera en la facultad que las comía a toneladas, con parmesano rayado por encima. A mi me gusta añadirles especias. Lo mejor es que al ser tan fáciles de hacer (solamente hay que espolvorear las especias por encima mientras las palomitas están todavía calientes) podéis probar multitud de combinaciones.

Una combinación estupenda es mezclar canela, azúcar y pimienta de jamaica (si sois valientes podéis añadir una pizquita de jengibre molido).  Y con este termino el tercer reto de "24 ideas para Navidad".

Y vosotros, contadme, sin pudor ni complejos ¿tenéis algún placer culpable?



viernes, 19 de diciembre de 2014

Ideas para empaquetar: Etiquetas bolas de nieve.


Hace unos días estuve revisando fotos de otras navidades. Me pareció curioso como ha evolucionado mi gusto por los envoltorios a lo largo de los años. Desde los papeles holográficos adornados con moños de lazo de finales de los 90 hasta los regalos envueltos con papel de embalar y sellos estampados mis paquetes se han ido simplificando poco a poco. Si es que, incluso esto, está sujeto a las modas. Después de dos años de papel marrón el cuerpo me pedía un poco de color y me he decantado por una combinación a priori muy poco tradicional para estas fechas en plata, turquesa y amarillo.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Tutorial: Bola de nieve de fieltro.


Como bien sabéis a estas alturas, después de todo lo que os he dado la lata, es lo mucho que me gustan todas las cosas relacionadas con la decoración navideña. En el fondo sois afortunados, en casa llevan un mes teniendo que oírme cantar villancicos (lo cual es una tortura por partida doble ya que soy la persona con menos oído musical del mundo mundial).

lunes, 15 de diciembre de 2014

Tutorial: servilleteros de fieltro.


La Navidad nos proporciona la excusa perfecta para vestir la mesa de una forma especial. Da igual que tengáis una familia numerosa o seáis cuatro gatos (como en mi caso) todo sabe mejor en buena compañía. También es cierto que el mismo plato de lentejas está muchísimo más rico si nos sentamos en una mesa con un mantel "de verdad" y platos bonitos que si nos lo comemos de pie apoyados en la encimera de la cocina.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Una visita inesperada.


Tenemos un nuevo habitante en casa. No sé muy bien de donde ha salido. Ignoro si se coló por la ventana o entró por la chimenea. Tal vez se materializó dentro de una de las cajitas del Calendario de Adviento (como si del ayudante de un mago se tratara) o vino teletransportado en la Tardis desde algún lugar remoto. El Polo Norte es el lugar de procedencia más obvio aunque también puede que sea un bebé reno escocés (el hecho de que se haya olvidado la ropa interior da que pensar).

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Hacia Belén va una burra, rin rin...


Hay cosas que no son exactamente propias de la Navidad pero que yo las relaciono irremediablemente con ella: las nueces y las almendras, las guirnaldas de luces, los calcetines secándose en la chimenea, algunas películas como "Grease" o "Atrapado en el tiempo" ("Groundhog Day"), releer "El Señor de los Anillos", los melocotones en almíbar y las burritas (rin, rin, yo me remendaba, yo me remendé, yo me eché un remiendo yo me lo quiteeeeeeeeeeeeé...) cargadas de chocolate. De pequeña pensaba que era el mejor villancico del mundo porque era una canción y un trabalenguas todo en uno.

Creo que es mi adorno nuevo favorito de cuantos he cosido este año (que no han sido pocos) aunque sea el menos navideño. Supongo que es porque lleva una chocolatera y un hornillo portátil en las alforjas. Una chocolaterie ambulante con carita adorable ¿qué más se puede pedir?

lunes, 8 de diciembre de 2014

Ideas para empaquetar: abetos de cartón.


Cada año me hago el firme propósito de que todos mis regalos navideños procedan de artesanos o artistas independientes. Luego, cuando leo las cartas a los Reyes Magos (por si no lo sabéis soy paje honorario y ayudo a los Reyes de Oriente en la ardua labor de clasificar cartas y empaquetar regalos), vienen llenas de feos aparatos con botones que se enchufan a la corriente en lugar de amorosos calcetines tejidos a mano. Y, como todo el mundo se porta tan bien, a Sus Majestades de Oriente no les queda otra que encargarlos por Internet (ya que a esta ayudante la mera idea de entrar en un centro comercial en estas fechas, le produce una hemorragia nasal).

viernes, 5 de diciembre de 2014

El sabor de la Navidad: Galletas de jengibre y sidra con especias.


La Navidad no sólo entra por la vista. Es una fiesta en la que también participan el resto de los sentidos. En España, la navidad sabe a almendra, a higos secos, a frutas escarchadas, a agua de azahar y a nueces. Prácticamente todos los dulces típicos llevan alguno de estos ingredientes.

martes, 2 de diciembre de 2014

Tutorial: Copos de nieve de fieltro.


Como podéis ver, he hecho unos pequeños cambios en la cabecera del blog. Por lo que este humilde rincón está desde el domingo oficialmente  "navideñizado". Las tres últimas entradas sólo han sido una especie de precalentamiento.

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