lunes, 7 de septiembre de 2015

Hada de los bosques.

Para mi, septiembre suele ser bastante tranquilo. Es el mes menos lluvioso en Galicia, los días son todavía largos y las noches frescas, así que es perfecto para ir a dar largos paseos. También suelo dedicar mi tiempo libre a coser (después del parón de agosto), hacer mermeladas, disfrutar de los últimos coletazos del verano y prepararme para el otoño.



Este año nos hemos puesto a pintar, así que mi mes relajado, se ha convertido en una orgía de brochas, rodillos, cinta de carrocero (que es como el washi tape pero en versión sosa), botes de pintura color turquesa, suelos alfombrados con papel de periódico y muebles en los rincones más inverosímiles. Llevo un semana usando los mismos zapatos porque soy incapaz de acceder al zapatero. Lo veo ahí, inalcanzable, detrás de la cómoda de ropa interior. Pero me siento agradecida porque no sean los calcetines lo que se encuentren en un lugar inaccesible.

No sé como se darán las mermeladas este año. Tenía intención de probar a hacerla de higos, pero nos los hemos comidos recién cogidos del árbol y aun no he tenido tiempo de ir a buscar moras.

 

Pero sí que he encontrado tiempo para bordar esta pequeña hada de los bosques, con bellotas y hojitas enredadas en su larguísima melena, acompañada de un cervatillo. En principio iban a ser bordados para adornar mi pared recién pintada, enmarcados en el propio aro de bordar,  Pero no he podido resistirme a convertirlos en muñecos para que puedan corretear libremente por toda la casa.

Están muy felices yendo de acá para allá, huyendo de las habitaciones recién pintadas, picoteando los higos y las frambuesas del huerto y mirando por la ventana para espiar a los pájaros, que montan miniepopeyas en un minutito.



Tengo el jardín lleno de verderones. La cosa no es tan bucólica como puede parecer. En realidad son unos marrulleros. Les gusta imitar el canto de los otros pájaros y pelearse por la misma pipa (aunque tengan varios girasoles llenos). Uno abre una pipa, el otro se la roba y ya hay gresca asegurada. Lo curioso es que siempre aparecen todos juntos. Sospecho que lo que realmente les gusta es discutir.




7 comentarios:

  1. Qué entrada más bonita!!!. Siempre es un gusto leerte. Un saludo.

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  2. Pintar la casa siempre es una odisea, sea el mes que sea :) ¡Ánimo! Seguro que después todo merece la pena mucho mucho mucho.
    El hadita y el cervatillo son <3 Me encanta lo tiernos que son todos tus muñequitos y bordados.
    ¡¿Y qué decirte de los verderones?! En primavera se hacen los dueños de la terraza y se pasan el día con sus juegos y sus discusiones sin importarles siquiera si yo me quedo embobada mirándolos desde el tallercito :)
    Mil besitos!

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    1. Pintar siempre es agotador, pero también emocionante. Tengo muchas ganas de terminar y disfrutar del esfuerzo. Besitos

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Preciosa hada y precioso cervatillo...

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